Se aprobó el presupuesto de Egresos de la Federación para el ejercicio fiscal 2025 y con él se, delineó la política pública en materia agropecuaria del futuro inmediato, pero no todo el sexenio. El Presupuesto de Egresos 2025, considera los mismos programas que se ejecutaron durante 2024, en los que se encuentran, en materia de competitividad: Precios de Garantía a Productos Alimentarios Básicos, Fertilizantes, Producción para el Bienestar, Sanidad e Inocuidad Agroalimentaria, y Fomento a la Agricultura, Ganadería, Pesca y Acuicultura.
Durante la discusión del Presupuesto, hubo reasignaciones respecto al Proyecto que envió la Presidenta Claudia Sheinbaum Pardo, a través de la Secretaria de Hacienda y Crédito Público, a fin de incrementar los recursos destinados a Producción para el Bienestar y a instituciones educativas del sector. En el ejercicio de los 74 mil 500 millones de pesos que se consideran para la Secretaría de Agricultura y Desarrollo Rural para 2025, podría haber diferencias de matices en las reglas de operación, pero el fondo de la política mantiene continuidad.
Por ello, hoy más que nunca es clave que los sectores público, privado y social sostengan diálogos y una participación que permita que en la definición de la política agropecuaria venidera, los refuerzos y recursos se encausen a las necesidades más sentidas y a los motores de desarrollo del sector primario.
En los grandes ejes transversales se identifica la atención de riesgos a través de instrumentos financieros como seguro catastrófico y coberturas, así como la necesidad de redoblar esfuerzos en sanidades. A lo anterior, habría que sumar cuestiones importantes para la producción y la productividad como la mejora de los sistemas de riego, mayor acompañamiento técnico, recuperación de suelos, semillas, disminución de los costos de energías desde electricidad hasta diésel, crédito accesible y a mejores tasas, entre otros.
Sin embargo, es esencial que cada peso que se invierta en el campo siga una lógica de aumento en la producción, de mejora en los ingresos, de evolución de cara al valor agregado, y de sustentabilidad. Por eso, en la definición de la nueva política agropecuaria a partir del próximo Plan de Desarrollo es fundamental caminar unidos, todos los actores involucrados o le restaremos impacto y competitividad a nuestro campo.